Hola bonita,

Hoy vamos a hablar de la ira.

La ira es una emoción primaria que todos sentimos y como todas las emociones, viene a darte un mensaje. El problema es que hay veces que no eres capaz de oírlo.

Cuando sientes ira tu mente te puede estar intentando decir lo siguiente:

  • Tengo miedo, hay algo que me puede atacar y hay que defenderse.
  • Algo me está haciendo daño y quiero cambiarlo.
  • No aguanto más esta situación, necesito darle un giro de manera inmediata.

 

 

Este tipo de pensamientos pueden hacerte sentir mal y, en consecuencia, que reacciones ante las circunstancias. Hay muchas formas de expresar esta emoción, pero la mayoría de las veces la reacción es alguna de estas tres:

  1. Aguantas y aguantas, hasta que llega un momento en el que explotas.

Las personas que se guardan la ira hasta que ya no pueden más, no suelen ser agresivas de forma física, pero si verbal.

Con agresión verbal me refiero a gritos e incluso insultos.

 

Vamos a verlo con un ejemplo:

 

La madre de María va a menudo a su casa. Ella le ayuda con los niños y con algunas tareas domésticas, y María le está muy agradecida por ello.

 

El problema es que su madre está continuamente diciéndole cómo tiene que hacer las cosas tanto en su casa como con los niños.

 

María se siente mal, cree que eso le quita autoridad y le deja en un papel que no le corresponde en su propia casa. Ella no le dice nada porque cree que, si le ayuda, no es justo que le diga esto.

 

A veces, cuando ya no lo aguanta más, actúa de malos modos. Está irascible y se le escapan gritos con ella, con sus hijos y con su marido.

Luego se siente fatal, pero ha entrado en un círculo del que no sabe salir.

 

 

  1. Otra forma de expresar la ira es cuando te pones directamente a la defensiva.

Aquí se me ocurre un ejemplo muy típico de una situación que a menudo produce ira. Me refiero a los momentos en los que estás conduciendo.

 

¿Te has fijado en cómo te inunda la ira cuando conduces?

 

La típica situación de defensa a la que me refiero es la siguiente:

 

Vas conduciendo y de pronto alguien te pita, y tú les contestas “¡Qué pasa!”.

Aún no sabes la razón de que alguien te haya pitado a ti o a otra persona, pero tú reaccionas rápidamente de una manera defensiva.

Otra situación en la que veo este tipo de reacciones es cuando vas al médico. En muchas ocasiones te pones a la defensiva y experimentas ira por el miedo a que alguien se pueda colar.

 

Como verás, las situaciones en la que sientes ira son de lo más comunes y dispares. La cuestión está en ser consciente, sentir la emoción y saber gestionarla.

 

  1. Por último, está la expresión más intensa de ira. Ésta se produce cuando la reacción ante la ira se transforma en una agresión física y violenta.

Es cierto que es de las menos comunes y que se suele dar con mayor frecuencia en hombres, pero voy a contarte una situación real que ocurre a veces en los colegios:

 

La hija de María tiene 4 años. Acaba de entrar al colegio y llega todos los días llorando porque dice que una niña le pega.

 

María, que está llena de ira, decide ir a hablar con la madre de la agresora de su hija. La madre de esta niña se pone a la defensiva y María que está llena de furia empieza a amenazarla.

 

Las amenazas entre ambas pasan a los insultos y finalmente termina en una agresión física entre las dos.

 

Este tipo de expresión de la ira se asocia con un déficit de habilidades comunicativas y un bajo autocontrol, nada que no se pueda trabajar y mejorar.

 

 

Yo lo comprendo, después de ver todo esto pensarás que la ira es una emoción complicada con la que hay que tener cuidado, e incluso que no es una emoción buena. Pero no es así, si aprendes a sentirla, traducir el mensaje que te trae y gestionarla de una manera eficaz te puede traer grandes beneficios.

 

La ira te hace tener coraje: entendiéndolo como esa fuerza y capacidad de lucha por lo que quieres y lo que te mereces.

Veámoslo con otro ejemplo. Estás en medio de una carrera y ves que tu competidor principal te adelanta. Ese sentimiento de ira que experimentas en ese momento es el impulso perfecto para sacar fuerzas y dar el último empujón hacia la meta.

 

También te ayuda a expresar tus sentimientos. Si eres capaz de oír ese mensaje que te trae la ira y gestionarlo de una manera eficaz, sabrás que es lo que no te gusta y podrás expresar a los demás que cosas necesitas cambiar.

Volviendo a uno de los ejemplos anteriores. María, la chica a la que su madre le ayudaba en casa y con los niños, pero que no dejaba de corregirla y ella se sentía mal por ello.

Pues en este caso, si ella sabe qué es lo que no le gusta de su relación con su madre en estos momentos, ya que es consciente del mensaje que le manda la ira, podrá expresarlo de una manera asertiva y así hacer frente a la situación.

 

La emoción de ira te da mucha información del entorno. No solo te informa de las situaciones que debes cambiar porque no te gustan, te dan miedo o te frustran.

También te da información de como los demás están interpretando determinadas situaciones. Si ellos experimentan ira, sabrás que hay algo que a ellos les disgusta, les da miedo o les frustra y podrás actuar en consecuencia.

 

Como todas las emociones, la ira es una fuente de información. Si somos capaces de traducir todo lo que nos tiene que decir, podremos cambiar nuestro rumbo y el de los demás.

 

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¿Qué te ha parecido el post? ¿Ves ahora la ira de otro modo? ¿Vas a sacarle partido a tus emociones?
 
Espero tus comentarios y aportaciones y si te ha gustado, compártelo con otras personas a las que les pueda ayudar.

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